martes, 29 de mayo de 2012


APACHES: EL PUEBLO MÁGICOPDFImprimirCorreo electrónico
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Martes 26 de Abril de 2011 19:22
En 1909 moría míseramente, en una reserva de Oklahoma, quien había sido el alma de una de las últimas resistencias indias en Estados Unidos: Goyathly, más conocido como Gerónimo.

Terminaba con él la historia épica del pueblo apache, que había comenzado con la invasión española en el siglo XVI. Un pueblo con el que las novelas, y sobre todo el cine, nos han familiarizado: ¿a quién no le suenen los mescaleros, los chiricahuas, o nombres como Cochise, Victorio, Mangas Coloradas o el propio Gerónimo?

  Los apaches son un gran grupo étnico, una macroetnia con más de 20.000 integrantes. Habitan en el sudoeste de Estados Unidos -Arizona y Nuevo México- y en el norte de México -Sonora y Chihuahua-, y en la actualidad se encuentran también en reservas de Texas, Colorado y Oklahoma. 

GERONIMO


Esta tribu provenía del noroeste de América y era una gran rama desgajada de las poblaciones subárticas de lengua atapaskana que aún viven en Alaska y Canadá y una de sus subfamilias lingüísticas es la apache-navajo. Llegaron a su hábitat natural entre los siglos XI y XVI. 

Hacia el siglo XIX los indios se dividían, como hoy, en varios subgrupos o etnias: apaches occidentales (Arizona oriental), kiowa (Kansas), jicarilla (noreste de Nuevo México), lipan (norte de México), y los más conocidos: los mescaleros (Arizona centro-sur) y los chiricahua (Arizona suroriental).
A su vez, estas tribus se subdividían en fracciones, por lo general localizadas geográficamente. 


GERONIMO Y GUERREROS APACHES


El término "apache" proviene de la lengua zuñi: ápachu, "enemigo".
 
Sin embargo, ellos se denominan ndé, indé, o tindé, según la etnia de que se trate, que deriva de tinné, "pueblo".
Históricamente recibieron influencias de las poblaciones vecinas como los indios pueblo y de las civilizaciones de las Praderas. Además, los navajos (noroeste de Nuevo México) son sus parientes. 

Las diferentes poblaciones apaches habitaban regiones separadas entre sí y presentaban a veces marcadas diferencias. Sin embargo, tenían varios denominadores comunes básicos como el nomadeo, la caza, la recolección, el mescal, los ritos de paso, gran parte del arte... 

El cine y las fotografías de la época nos han ofrecido una imagen de los apaches como gente zarrapastrosa, con pobres viviendas y utensilios, que habitaba en remotos desiertos y que eran además unos implacables salvajes ingobernables. 

En realidad, se trata de una visión en gran parte falsa. En este artículo nos centraremos en la vida de la tribu hacia el año 1870, la época clásica de las guerras con europeos y norteamericanos. 




NAICHE


Hay que tener en cuenta que los apaches eran la mayor población nómada del Sudoeste. En verano, sus comunidades se establecían temporalmente en las montañas y se trasladaban a las llanuras en invierno.
 Conocían muy bien su entorno, su vegetación y su fauna, lo que les permitía integrarse perfectamente en su medio. 

De hecho, los propios blancos llegaron a aprovechar sus conocimientos empíricos de ecología.
La vivienda típica, llamada wikiyap, tenía una forma semiesférica recubierta de ramas o corteza y era muy fácil de construir o de abandonar en caso de necesidad. En cambio, los navajos estaban influidos por la civilización de las Praderas y vivían en tipis, la vivienda de forma cónica más conocida. 

Poseían perros, caballos, mulas, ovejas y, en algunas ocasiones, vacas que les servían tanto de alimento como de montura. Sin embargo, su religión les prohibía comer pavos, pescado, serpientes, osos y otros animales.
Las bases de su economía eran la caza y la recolección. La captura de animales era una ocupación exclusiva de los hombres y se preparaban para ella desde pequeños. 

Se concentraban para sus cacerías enormemente e, incluso, los chiricahuas solían mantener alejadas a las mujeres para "tener suerte en la caza".
Eran partidas que realizaban a pie o a caballo y para las que, en ocasiones se disfrazaba: usaban máscaras que representaban antílopes o ciervos para acercarse mejor a los animales. La caza exigía, además, ciertos rituales que garantizaran el éxito y aplacar a los animales sacrificados. 


NANA


El guerrero era considerado sagrado, identificado con un héroe cultural llamado "Muchacho del Agua". Así, debía observar algunos tabúes y, durante este noviciado, se convertía en servidor del resto de los luchadores. Tras esta celebración se convertía en adulto y guerrero. 

Las mujeres no participaban en los combates, pero hubo muchachas guerreras, que además poseían unos poderes especiales. Generalmente, se hacía la guerra -que podía reunir hasta 150, 200 o más guerreros- para vengar incursiones, asaltos y muertes de guerras anteriores o actos de brujería. Los chamanes eran los encargados de preparar los rituales adecuados previos al asalto. 

Además, uno de estos "hombres medicina" acompañaba siempre a la tropa e, incluso, algunos de los grandes dirigentes indios fueron también chamanes, como Jerónimo. 

Los apaches -como constatarían los europeos- eran expertos en emboscadas, camuflaje, ataques por sorpresa y guerra de guerrillas. Además, eran capaces de desaparecer o de desmontar un campamento ante los ojos del enemigo sin que éste se diese cuenta, y montaban campamentos falsos para despistar al contrario. Eran muy duros, y aguantaban bien la sed y el hambre y podían llegar a recorrer grandes distancias de hasta 50 ó 80 km al día.

Los blancos los llamaban "los tigres de la raza humana" y se los consideraba implacables y brutales.
Sin embargo, no lo fueron más que los europeos que los destruyeron.
A diferencia de otros indios, como los de las Praderas, el pragmatismo de los apaches les hacía preferir la prudencia a la audacia y rehuían acciones suicidas o peligrosas: valoraban la valentía, pero ridiculizaban el heroísmo, como innecesario y contraproducente. 

Fue una raza que tuvo que luchar durante cuatro siglos contra los invasores extranjeros. Primero contra los españoles, desde el 1540 hasta el siglo XVIII;
 años más tarde contra los mexicanos y, finalmente,
contra los estadounidenses, ante quienes perdieron la independencia en las llamadas "Guerras apaches" (siglo XIX). 

Desde que perdieron su última guerra, se vieron obligados a vivir en las reservas -cuya invención se debe a los españoles en el siglo XVIII-, muchas de ellas situadas fuera de sus tierras históricas.
Si bien los apaches sobrevivieron o se recuperaron demográficamente, una parte de sus formas culturales desapareció.
Con todo, los últimos años han presenciado un renacimiento de sus tradiciones, ya que han sabido adaptarse a los tiempos actuales.

Los apaches a su vez se dividian en distintas tribus 


COCHISE 


Chiricahuas : Quizas los mas conocidos gracias al cine y al arrojo de sus lideres ,Cochise ,Geronimo , esta tribu pertenecia a los denominados apaches orientales. 

Mescaleros : Tambien de los denominados apaches orientales , tuvo entre sus gra
ndes jefes a Victorio 

Apaches Mimbreños apaches occidentales cuyo jefe mas significativo fue Mangas Coloradas , suegro del jefe chiricahua Cochise. 

Apache Jicarilla de los denominados apaches orientales , era la tribu apache mas espiritual de todas .No miréis a vuestro alrededor -dijo el héroe de los apaches Jicarilla, matador de enemigos-. Escuchad lo que digo. El mundo es del tamaño de mi palabra

Aparte de estas tribus apaches tenemos a los Montañas Blancas , Coyoteros,Kiowa-Apaches,Lipan,Navajos y algunas otras mas .

http://www.laotrainformacion.com
 

sucedió sucedió en la mesa de imuris


Sucedió en la Mesa de ImurisPDFImprimirCorreo electrónico
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Viernes 13 de Enero de 2012 20:29
Cuando los Apaches 
secuestraron a Marcial Gallego

Por Profra. Czilena Demara 

El lugar se le nombró El Tren porque había un trapiche donde se molía la caña, y a todo el equipo de la molienda (cazos, hornillas, molino, moldes, barcos, espumadores, paletas, etc.) así se le nombraba “el tren”, y queda exactamente entre el poblado La Mesa y Terrenate.

En los años arriba mencionados, ya cuando se había terminado la molienda de la caña, quedaron grandes montones de bagazo de las cañas exprimidas con el molino, que tenían rodillos de madera dura, y en montones dormían los “apachis” que venían a merodear y a depredar en todas las poblaciones del norte del estado de Sonora. 

Hacían cuevas en el bagazo y allí se metían y se tapaban con el mismo gabazo (pues la molienda comienza cuando ya hace bastante frío, (generalmente en noviembre), y se iban antes del amanecer.
Es cierta ocasión, cuando Marcial tenía unos nueve o diez años, su madre lo mandó con una pequeña canasta a que llevara panocha a una familia de Terrenate, y ya no volvió pues los apaches lo levantaron y se lo llevaron con ellos.

Allá lo criaron y creció como un apache en las montañas Chiricahuas, donde están las fuentes del Río Gila, en el estado de Arizona, pegado al estado de Nuevo México. En esos años, en muchos pueblos del estado, hubo niños a los que los apaches se llevaron cautivos.

Les enseñaban a montar caballo en “pelo”, a cazar, a utilizar la lanza y el arco y la fecha, y recorrían con ellos todos los lugares donde salían a depredar.
Fue en el grupo de apachis chiricahuas, cuyo jefe era Mangas Coloradas cuando en una de sus excursiones por el estado de Chihuahua fue perseguido por un grupo del gobernador Terrazas, formado por blancos y tarahumaras, hasta que los alcanzaron en un lugar de la Sierra Madre y fue muerto el jefe por un tarahumara de nombre Mauricio Corredor.

Los apachis, cuando vieron caer muerto a su líder, se dispersaron y se fueron a refugiar en sus dominios. Duraron algo de tiempo sin jefe; después nombraron a quien sería famoso a nivel mundial (se han hecho muchas películas sobre su persona): el indio Gerónimo.

El indio Gerónimo no era guerrero sino artesano; tejía canastos, curtía pieles, tejía diferentes artículos con cuero crudo, etcetera. Pero en cierta ocasión que acamparon cerca
de Casas Grandes, Chihuahua, para dedicarse al trueque como siempre lo hacían, salieron todos los hombres con sus mercancías al poblado dejando a mujeres, ancianos y niños en el campamento. 
  Llegó a oídos de un capitán de Sonora que los apachis habían acampado en ese lugar, y fue e hizo una matanza. Cuando Gerónimo llegó con su gente, encontró que habían matado a su abuela, a su mujer y a tres hijos y casi a todos los del campamento.

Ese fue el motivo por lo que lo nombraron jefe, por ser el más agraviado. 
Organizó a su gente y se dedicó a cobrar su afrenta mediante la guerra de guerrillas (atacar y salir sin rumbo fijo), dividía a su gente en pequeños grupos y atacaba al mismo tiempo en lugares diferentes, encotrándose después en el lugar que de antemano habían acordado.

Con la gente de Gerónimo anduvo Marcial Gallego. Cuando creció, los apachis lo trajeron a El Tren para que conociera de lejos a sus padres, despuÉs volvió y los quería matar, pero los apachis no lo dejaron (se decía que los cautivos se volvñian más sanguinarios que los propios apachis).

Tiempo después se regresé a El Tren, con sus padres, y contrajo matrimonio, naciendoles un hijo al que le pusieron Román Gallego (vivió en los Angeles, California hasta 1949).

Román creció en La Mesa y Terrenate junto a sus parientes los Gallego, también contrajo matrimonio y nacieron varios hijos, entre ellos Marcial Gallego, que fue general del ejército revolucionario mexicano; vivió aquí en Magdalena en la esquina de Escobedo y Espino (donde hoy está la carnicería "El Gordo Chavarin 2. También se casó y tuvo varios hijos, entre ellos Roberto, Humberto “Bert” Gallego,
que tuvo un taller mecánico donde hoy está la ferretería Robinson de Nogales, Arizona.  

Contrajo matrimonio con Natalia Jayassi (fallecida hace varios años en California); vive Bert y sus hijos, Alberto “el Teniente” y la menor Carmelita Gallego (bautizada por Gilberto Jayassi).

La paz apachi se firmó en el Cañón del Esqueleto, cerca de Agua Prieta; lo hicieron el general Crook de Estados Unidos, el indio Gerónimo; estaban, además, Marcial Gallego y Antonio Díaz de San Ignacio (que también fue cautivo), pues ellos hablaban el español, el apachi y el inglés.
  A Antonio Díaz se lo llevaron de San Ignacio, donde, ahora, viven sus nietos. Asi como ellos, aquí en Magdalena hubo una cautiva de nombre Verónica Castro a la que le decían “la cautiva
Veronica". De ella si hay una leyenda relacionada con San Francisco Javier.
 
Todos los datos aqui relatados, aunque parezcan leyenda, son veridicos, aunque si se pueden tomar como leyenda.

seris"los que viven en la arena


LOS SERIS HABITANTES DEL DESIERTOPDFImprimirCorreo electrónico
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Domingo 05 de Diciembre de 2010 21:56
 
  Thompson es apellido adoptado como cualquier objeto colectivo,  según los usos de la vieja comunidad primitiva, y proveniente de un viajero norteamericano en el siglo XIX. Seris, “los que viven en la arena”,  es nombre dado por sus enemigos naturales, sus vecinos territoriales, los yaquis, eternos rivales que redujeron su territorio en guerra de un siglo. Ellos, los “seris”, se autodenominan Kunkaak: “nuestra gran raza materna, aquí”. 

La lengua seri pertenece al grupo lingüístico hokano y es parte de la familia lingüística seri-yumana. El yumano propiamente dicho se habla en el norte de Baja California.
  Se tiene noticia de que en el pasado la tribu creció hasta los mil habitantes. De un siglo al presente quedaron en quinientas almas, población que se mantiene estable mediante un sistema matrimonial que controla  la natalidad.

En el pasado remoto la sociedad estaba organizada en seis bandas: guaymas, upanguaymas, tastioqueños, seris o tiburones, tepocas o salineros y un grupo montañés. Cada banda constaba de varias familias extensas y a su vez se dividía en secciones, que eran exógamas, mientras que la banda era endógama.

  Hoy la tribu se divide en mitades. Cada una a su vez en tres  secciones. Los varones de una mitad y sección o familia solamente pueden desposar a las mujeres de la otra mitad y también determinada sección. Así, los nacimientos están controlados.  Ejemplo: varones de la mitad I, sección A, sólo pueden procrear con las mujeres de la mitad II, sección D. Mitad I, secc. B, con mitad II, secc. E. Mitad I, secc. C, con Mitad II, secc. F.


Existe el  control de embarazos por medio de la medicina tradicional. Y existe también la institución del matrimonio a prueba: los jóvenes amantes cohabitan a prueba durante un año; sólo si hay compatibilidad, se casan.

La población, desde los años 40 del siglo pasado se hizo sedentaria en dos comunidades, aunque conserva muchos rasgos del viejo seminomadismo. Una institución llamada Kimousing establece que si dos individuos se encuentran, el que tenga mayores bienes (comida, ropa, armas, etc) debe darle la mitad al otro. De ese modo existe el reparto igualitario de cualquier incipiente propiedad, lo que es propio del comunismo primitivo.

En larga conversación con don Roberto Thompson, Jefe Supremo de la Tribu, se puso de manifiesto la melancolía por el pasado perdido, las viejas costumbres, las instituciones, la franca hermandad. Ahora un hombre podía comprar un vehículo y su vecino pobre lo envidiaba hasta la enemistad y el rencor. Muebles, ropa, alimentos. La vieja solidaridad de la Isla del Tiburón había desaparecido en alta medida. 

Las dos comunidades de los neosedentarios, Desemboque y Punta Chueca, están en tierra firme. Y la cuna ancestral de la isla permanece deshabitada como reserva ecológica federal. Hay en ella especies vegetales y animales únicas: el bura fue un carnero aislado del mundo en la isla del Tiburón.

La isla originaria conserva el nombre de la deidad principal de la religiosidad antigua. Una de las pruebas que debe vencer el aspirante a la jefatura suprema de la tribu es, entre otros ritos, el atreverse a nadar junto al tiburón blanco que abunda en ese mar.  

Otra es abstenerse de alimento alguno durante cuatro días con sus noches, atado a un poste bajo el sol ardiente, hasta recibir una segunda aparición alucinatoria de un espíritu del desierto, una suerte de gnomo que acude a legitimar al próximo jefe. Ya han llegado comisiones de apaches del norte que danzaron alrededor del elegido, al compás de sus hondos cantos de guerra,  de sombría violencia.

¿Por qué, existiendo por decreto presidencial la propiedad de la Isla originaria a favor de los seris y manteniendo éstos un extrañamiento declarado por los viejos usos y costumbres de la vieja tribu, no se regresaron a vivir en ella, donde continuarían en la práctica de su nomadismo sólo limitado por el territorio isleño? La isla que impuso un seminomadismo; el paraíso perdido, el útero originario? Esta pregunta cruda fue expuesta a don Roberto.

Don Roberto Thompson empezó a contestar  anfibológica y perifrásticamente: cuando él nació estuvo a punto de morir porque su madre no producía la leche que necesitaba y él, recién nacido estaba atormentado y flaco por la falta de alimento, según le contaron las ancianas de la tribu. Fue necesario ir hasta las tierras de Hermosillo, más allá del reino seri, para comprar leche de burra, animal que sólo allá existía. Y sólo así pudo crecer y salvar la vida.

-Es necesario comprar, comerciar con los vecinos, ya no podemos subsistir como antaño. El dinero es el diablo. Pero un diablo necesario.

Las mujeres mayores son de gran importancia. Integran un concejo que toma las grandes decisiones matrimoniales, guerreras, culturales y legitiman la investidura de un nuevo jefe supremo.

A pesar de que los seris cuentan con una cooperativa de pesca y que pueden obtener ingresos a veces considerables, la apariencia de ambas comunidades es de desolación, decadencia y mendicidad: impera la miseria.

Al principio de su asentamiento sedentario, la tribu completa cayó en el alcoholismo y consumo de estupefacientes. Hasta que por medio del evangelismo del Instituto Lingüístico de Verano de universidades norteamericanas, cesaron poco a poco esas prácticas. Pero hoy, abstinentes evangélicos, no pueden organizarse con optimismo en la economía de mercado. Los usos y costumbres del pasado pesan en las tentativas de modernización. Y desde luego la marginación y la miseria.

Los grupos indígenas vecinos del territorio seri, a su vez presionados por el avance de la colonización española de finales del siglo XVII, obligaban a los seris a reducir su territorio, fuente del sustento. Este es otro factor que obliga a la reducción del territorio. También fue otro factor que los obligó al sedentarismo: dos pequeñas comunidades donde había que organizarse para la producción y lo inmediato fue la pesca y su comercialización. Otro escenario en la larga historia de trashumancia de los seris.

El paso del nómada al sedentario en este caso creó la milagrosa oportunidad de observar que alguno de sus resultados casi inmediatos fuera la aparición del fenómeno artístico de la escultura. Los seris sedentarios empezaron a esculpir figuras de animales de su entorno en la madera conocida como “palo-fierro”, nombre acorde a su notable dureza.  ¿La coincidencia del sedentarismo con la escultura fue casual? Este paso providencial mostró también cómo perduraban las costumbres antiguas. Porque el primer seri  que comenzó a esculpir el palo-fierro,  don José Aztorga, fue a su vez el hombre más radical del nomadismo como ideario y hábito, el único que se negó a vivir en la nueva aldea establecida rodeado de vecinos. Y permaneció aislado, con su esposa apache, a cinco kilómetros del pueblo.

La aparición de determinados fenómenos en el desarrollo histórico de una cultura no siempre son la marca fija que corresponde a un nivel o estadío único. Si apareció la escultura en el momento de la sedentarización ello no establece una ley fija de correspondencia. Se ha dicho p.ej. que el sedentarismo agricultor genera la cerámica, sin embargo los seris nomádicos ya fabricaban cerámica “cáscara de huevo” mucho antes de su establecimiento sedentario.

-¿Cómo fue que se le ocurrió empezar a esculpir la madera? Le pregunté en entrevista al señor Aztorga.

-Me lo dijo el Diablo, respondió hermético.

-¿Y quién es el Diablo? Insistí.

-Yo. Respondió sin mirarme porque estaba atento esculpiendo un gran busto de un bura.

Al día siguiente hablé con don Roberto Thompson y con malicia le expuse lo que a fuerzas era considerable como broma.

-Dice don José Aztorga que él es el diablo, qué piensa usted.

-Pues si no lo es se le parece bastante.

El encuentro y la inserción de los nómadas en la cultura nacional con su economía de mercado implicó una tragedia. Una tragedia silenciosa y terrible frente a la indiferencia  de dicha cultura nacional. En el siglo XVII llegaron los primeros misioneros jesuitas que fundaron una misión en la que transcurrieron algo más de cien años tratando de inculcar el cristianismo entre los indígenas. Pero la hostilidad con los ranchos de Sonora hacia Hermosillo provocó una ruptura.

Hasta el siglo XIX los rancheros y sus hijos incursionaban en territorio seri  para ir a cazarlos como a animales del desierto. Entre ellos apostaban a ver quién mataba más.
Con las oportunidades económicas actuales (desde luego escasas) un indígena decidió ir a Hermosillo para comprar un lujoso comedor estilo Luis XV. 

Regresó en su camioneta trayendo su compra. Pero como no calculó ni mucho menos el  espacio existente en su reducida vivienda que el  gobierno a través del Instituto Nacional Indigenista le financió, se vio obligado a poner su flamante compra afuera de la casa, sobre la arena del desierto. Y se sentaba en la cabecera de su mesa al atardecer y veía por un lado el desierto y por el otro el mar. Y ni siquiera tomaba entonces sus alimentos.

El mundo indígena quedó, ante el contacto forzado con Occidente, en una situación de insuperable degradación: Por un lado va perdiendo su cultura ancestral porque tiene que aprender el lenguaje, las costumbres y leyes del conquistador, a pesar del arraigo de identidad que tienen  los protagonistas indígenas, quienes conservan sus propios usos y costumbres, pero que también éstos significan obstáculos para su movilidad dentro del nuevo mundo impuesto. Por otro lado, los rasgos culturales de Occidente son asumidos con torpeza.

La situación de insuperable degradación antedicha, es la terrible tragedia indígena de México. Los indígenas se vuelven ajenos y extranjeros en su propia tierra. Su vestimenta y su índole se tornan raros y exóticos. A la vez se sienten incómodos al uso de los objetos y reglas europeas.

Esta tragedia indígena quedó sin embargo incorporada a la cultura nacional y es un obstáculo en las tentativas de desarrollo y modernidad del país. Porque la cultura como dijo bien André Bretón, son vasos comunicantes.

tres orgullos tres leyendas



 "TRES ORGULLOS, TRES LEYENDAS"  DEL ING. FRANCISCO CARRILLO GOMEZ


Esta obra es una crónica ampliada de los tres orgullos aguapretenses: El Plan de Agua Prieta, El Zaino y Los Apson, quienes han sido parte fundamental en el desarrollo histórico y cultural del municipio de Agua Prieta.

Esta crónica es un merecido homenaje a los destacados revolucionarios del Estado de Sonora, Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, quienes fueron los encargados de proclamar el histórico documento de El Plan de Agua Prieta.
También es un merecido honor al distinguido músico y compositor, Leonardo Yáñez “El Nano”, ya que si no hubiera compuesto el corrido de “El Moro de Cumpas” donde se relata la famosa carrera entre El Relámpago y El Moro,.

Quizás este pueblo no tuviera tanta fama como la que hoy posee y no se habría dado a conocer tanto como ahora. Y por supuesto a Los Apson, quienes no desfallecieron en su sueño de llevar con su música el nombre de Agua Prieta muy en alto a nivel nacional e internacional.
 
 

el temible apache kid


EL TEMIBLE APACHE KIDPDFImprimirCorreo electrónico
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Sábado 29 de Mayo de 2010 23:31

 Dice que ha sido la feroz Apache junto a Geronimo, así como un notorio margen de la ley de fines del siglo 19, fue el Apache Kid. 

 Nacido en el 1860 se encuentran en la reserva de San Carlos en Arizona, el "Kid" es más probable de la White Mountain Apache. Nombrado Haskay-Bay-nay-natyl, "el hombre alto destinado a llegar a un final misterioso," la pronunciación fue demasiado para los ciudadanos de Globe, que simplemente lo llamó "niños y jóvenes." Aprender Inglés a temprana edad, trabajó en empleos impares en Globe y fue pronto entabló amistad por el famoso explorador, Al Sieber. 

 En ese momento, los primeros pobladores del sudoeste se enfrentan numerosas incursiones de bandas de apaches y el General George Crook había llegado con la idea de utilizar Apache para luchar contra otros apaches. Obtener Apache indios de San Carlos y otras reservas, los exploradores reclutados pudiera ubicar los senderos que la caza apaches viajado. 

 En 1881, los niños y jóvenes enrolados en la India y Scouts era tan bueno en el trabajo que fue promovido a sargento en julio, 1882. Al año siguiente acompañó General George Crook en la expedición de la Sierra Madre.  


El Geronimo de la campaña 1885-1886 encontrado el Kid en Mexico a principios de 1885 con Sieber, y cuando el Jefe de Scouts se recordó en el otoño, Kid viajaban con él de regreso a San Carlos. Volvió a alistó con el Teniente Crawford la convocatoria de cien scouts de derecho mexicano, y de nuevo fue al sur a finales de 1885. En la ciudad mexicana de Huasabas, en el río Bavispe, el Kid casi perdió la vida en un motín de embriaguez en el que había sido un participante. En lugar de ver el Apache Kid disparo por un pelotón de fusilamiento de México, el juez le impuso una multa de veinte dólares, y el Ejército lo envió de regreso a San Carlos. 

 En mayo de 1887 el Apache Kid se dejó a cargo de la India y Scouts guardia en San Carlos, cuando el capitán Pierce y Al Sieber, un anglo scout, fueron ido para las empresas. TA pesar de que la cervecera de tiswin, una bebida fermentada hecha de frutas o de maíz es ilegal en la reserva, con los oficiales de blanco ha ido, los indios Scouts decidió tener un partido. Con el licor que fluye libremente, un hombre llamado Gon-Zizzie muerto el Apache Kid's padre, Togo-de-Chuz. Kid's amigos, a su vez, mataron a Gon-Zizzie. Sin embargo, el asesinato de Zizzie-Gon no fue suficiente para que el Apache Kid, que luego fueron a la casa de Gon-Zizzie 'S hermano, Rip, y lo mataron. 

  Cuando el Apache Kid y los otros cuatro exploradores regresaron a San Carlos el 1 de junio de 1857, tanto el capitán Pierce y Al Sieber estaban allí delante de él. Capitán Pierce ordenó los scouts para desarmar a sí mismos y el Kid fue el primero en cumplir.Como Pierce ordenó a la guardia para ser encerrados, un disparo fue despedido de la multitud que se habían reunido para ver la pantalla de los acontecimientos. 
 
 En ningún momento, los disparos se extendió y Al Seiber fue golpeado en el tobillo, que terminó agobiante él para toda la vida. En el cuerpo a cuerpo que siguió, el Apache Kid y varios otros apaches huido. A pesar de que nunca se determinó que dispararon tiros que que golpearon a Sieber, es con seguridad no la Kid ni los otros cuatro scouts ordenó a la guardia, ya que todos habían sido desarmados.
  
El Ejército, reaccionando con rapidez, pronto envió a dos soldados de la Cuarta Caballería para encontrar el Apache Kid y los demás que habían escapado. Durante dos semanas la caballería seguida a los fugitivos a lo largo de las orillas del río San Carlos, cuando finalmente, con la ayuda de más indio Scouts, que se encuentra el Kid y su banda en las montañas de Rincón. 

 Los soldados incautaron a los apaches "caballos y equipo, mientras que los indios huyeron a pie en los cañones rocosos. En las negociaciones con los soldados, Kid relató un mensaje al General Miles señalando que si el Ejército desea recordar la caballería que él y su banda se entrega. Cuando Miles cumplido, el Apache Kid y siete miembros de su banda se entregó el 25 de Junio. 

  El Kid y otros cuatro fueron juzgados tribunal-martialed donde fueron declarados culpables de rebelión y de deserción y condenado a muerte por un pelotón de fusilamiento. Sin embargo, el General Miles fue alterado durante el veredicto y ordenó al tribunal que reconsidere la pena. Cuando el tribunal volvió a reunirse el 3 de agosto, se les re-condenado a cadena perpetua. Miles Sin embargo aún no se cumplen y la reducción de la condena a diez años. A partir de su condena en la guardia de San Carlos, fueron más tarde enviados a Alcatraz. 

  Sin embargo, su condena fue anulada en breve el 13 de octubre de 1888, debido a los prejuicios entre los funcionarios de la corte marcial de juicio y los indios se volvieron a San Carlos como hombres libres. Causar un escándalo entre los ciudadanos de la zona, un nuevo orden se publicó en octubre de 1889 en Gila County para la nueva detención de los liberados apaches de asalto para cometer asesinato en la herida de Al Sieber.

  En el juicio el 25 de octubre de 1889, cuatro apaches incluido el Apache Kid fueron declarados culpables y condenados a siete años en la Prisión Territorial de Yuma. Aunque de ser transportados a la cárcel el Apache Kid, junto con varios otros escaparon. Durante los combates que tuvieron lugar durante la huida, los tres guardias, Glenn Reynolds, Eugene Middleton y WA Holmes, se subyugado. Glen Reynolds fue asesinado, Middleton fue herido y Holmes al parecer murió de un ataque al corazón. Middleton recuperados más tarde, diciendo que el Kid ha impedido que otro de los apaches de "acabado" de ataques él su cabeza con una piedra. 

  El Kid y los demás huyeron, borra sus huellas de una tormenta de nieve. Sería la última "oficial" avistamiento de Apache Kid, aunque informes no confirmados de su paradero seguiría en filtro durante años. 

 En los próximos años el Apache Kid fue acusado de diversos crímenes y dice que han llevado a un pequeño grupo de renegados Apache seguidores, incursionar en los ranchos y las líneas de transporte de mercancías a través de Nueva Mexico, Arizona y el norte de Mexico como él se escondió en la mexicana Sierra Madre Mountains. 

Otros insisten en que se convirtió en un lobo solitario que fue despreciado por su propio pueblo y era terriblemente temido por los colonos anglo. Algunas cuentas tienen el Apache Kid secuestro de Apache mujer hasta que cansado de ella, luego de su asesinato, el secuestro antes de otro. Según se informa, el Kid depredados en solitario ganaderos, vaqueros, y los prospectores, causando la muerte de ellos para sus alimentos, armas y caballos.En poco tiempo, un precio de $ 5000 se colocó en su cabeza por el Arizona Legislatura Territorial, vivo o muerto, pero nadie nunca se cobró la recompensa.

Es imposible determinar cuántos de los crímenes que se culpa para que él realmente comprometido. 

Durante un tiroteo entre 1890 Sonora Rurales (una rama del ejército) y apaches, un guerrero muerto se encontró a tener Reynolds pistola y ver, pero él era demasiado viejo para haber sido los niños y jóvenes. Después de 1894, los informes de sus crímenes llegó a su fin.Algunas fuentes alegaron que murió en este momento, mientras que otros sostienen que cruzó en Mexico y se retiró a las montañas de su escondite. 

I En 1899, el coronel Emilio Kosterlitzky, jefe de los Rurales, le informó de viva y de vida con otros apaches en la Sierra Madre.En el ínterin, hubo varios informes no confirmados de su muerte - de bala o de tuberculosis.Sin embargo, en el sur de Arizona ganaderos seguido informando Apache existencias incursiones en la década de 1920. 

Hay tantas variaciones diferentes de los crímenes cometidos por el Apache Kid, todo ello con el propósito de vengarse de los traidores forma en que el Apache scouts habían sido tratados por el ejército, que incluso los historiadores no se ponen de acuerdo en exactamente lo que él era responsable de , Ni cuando murió. Aparentemente, su nombre, "el hombre alto destinado a llegar a un final misterioso" era una profecía.

Aunque las preguntas son muchas en relación con la muerte del Apache Kid, una tumba memorial se puede encontrar en lo alto de las Montañas de San Mateo del Bosque Nacional Cibola en Nuevo Mexico. Aquí es otro lugar que el Apache Kid se dice que han sido asesinados, después de haber sido perseguidos por los ganaderos locales enojó por su incansable redadas. 

Según se informa, para marcar el sitio de emplazamiento de la Kid's deshacer, el vengativo posse trazado un árbol, sigue siendo el hackeado de que se puede ver hasta el día de hoy. La tumba es uno millas al noroeste de Apache Kid Peak en Saddle Ciclón. 
 

la guerra del yaqui

Escrito por Giliathluin
La Guerra del Yaqui: 1790 - 1832.

 
Antes de la Independencia: Indiferencia y aislamiento
El siglo XIX hizo su entrada y los yaquis siguieron sometidospor las buenas ante una minoría blanca que crecía muy lentamente en el estado de Sonora. Se le conoció con el nombre de Rebelión Yaqui o Guerra del Yaqui, sin embargo, en los principios del siglo XIX alcanzó el nivel de una sublevación de tintes nacionales en la que, junto con los yaquis, también se vieron involucradas las revueltas locales y el apoyo a la causa de las etnias mayo, pima, ópata, seri, eudate, pápago y apache.
En los últimos meses del siglo XVIII los apaches se habían convertido en un serio problema para los novohispanos de Nuevo México y el norte de Sonora y Chihuahua. Arrinconados y cazados en el sur de Estados Unidos, invadían la frontera frecuentemente en Taos, Nuevo México, y San Luis, Colorado en el noroeste, y en Chihuahua, Paso del Norte, Arizpe y Sonora, en el interior de la Nueva España, robando haciendas, diligencias, caravanas mercantes y ganado. La pacificación de los yaquis era, por lo tanto, una prioridad inmediata en Sonora para dedicar todos los esfuerzos a la reducción de los apaches.

La solución a corto plazo fue implementada por Alejo García Conde, gobernador del Estado de Occidente -nombre que tenía entonces la provincia que reunía a los estados de Sonora y Sinaloa -y real visitador, un militar español bastante capaz tanto en lo bélico como en lo diplomático. 

A este señor tocó la difícil tarea de negociar la rendición de los últimos yaquis partidarios de Juan Calixto que aún resistían en el Bacatete, regresar la jurisdicción a las misiones jesuitas y justificar el traslado de la capital del estado de San Miguel de Horcasitas a Los Álamos. Redujo los latifundios a los colonos ingleses, franceses y estadounidenses que cada vez se hacían más numerosos que los mismos españoles, reconoció la posesión de las tierras del Yaquimi a los yaquis pero les negó el libre paso fuera de dicha zona por medio de un permiso especial y mantuvo siempre una estrecha vigilancia en la zona fronteriza entre estas etnias y los territorios novohispanos.
Con la llegada del nuevo siglo y el derrocamiento de Fernando VII a manos de Napoleón Bonaparte, vino de nuevo la incertidumbre. En Sonora la declaración de Independencia fue recibida con bastante indiferencia; reacción lógica si tomamos en cuenta que más del 60% de la población sonorense era indígena y en nada estaba relacionada políticamente con los criollos imperantes en el centro del virreinato. Incluso se podría decir que Sonora fue contraria a la insurrección: de este estado salieron refuerzos bajo el mando del mismo García Conde para combatir a los insurgentes en Sinaloa, Cosalá y El Rosario. 

Además, los jesuitas jugaron un papel de moderadores entre las etnias cahitas y las fuerzas insurgentes, aconsejando siempre a los líderes yaquis y mayos a obrar con prudencia, sin decantarse del lado de los realistas de Félix María Calleja pero dándoles a entender que su fidelidad debía estar con Su Majestad Elegida por Dios.
Después de la Independencia: Sentimiento y orgullo nacionalista
La Independencia fue declarada y reconocida y las esperanzas que tenían los yaquis de corregir su situación por medio del nuevo gobierno liberal se desvanecían en el aire. El ahora denominado Gobierno Mexicanotrajo medidas en el estado de Sonora aún más preocupantes que las medidas anteriores de los españoles: esta vez un gobierno ajeno a sus propios organismos decretaba el derecho de colonización sobre las tierras del Yaquimi y daba permiso a todo extranjero para levantar poblados dentro de los territorios yaquis; al mismo tiempo expulsaba a las órdenes jesuitas que tantas veces hicieron la función de contención ante el ímpetu yaqui y que se habían enemistado con los federales.

Además, después del reconocimiento, México cortó relaciones migratorias con España, pero las abrió con Estados Unidos, y la ola de nuevos colonos comenzó a crecer rápidamente y con ellos, también se sucedían los arrebatos de tierras consentidos por el nuevo gobierno. Cada vez era más notorio el descontento de los indígenas en el Noroeste de México y sin jesuitas que los representaran ante un organismo oficial, sus intereses se veían seriamente amenazados, por lo que optaron por elegir a un representante general por caudillo ante la inminente guerra que se avecinaba de nuevo.
En 1822, recién concluida la Guerra de Independencia, los yaquis eligieron a Juan Ignacio Jusacamea, mejor conocido como Juan Bandera, como lider de todos los yaquis. Este hombre era de caracter algo temperamental, buen administrador y mejor organizador de tropa, y rápidamente comenzó a realizar acciones encaminadas a un conflicto abierto contra el gobierno mexicano: manifestó el deseo de los yaquis de formar una confederación que incluyera a todos los cahitas en un mismo estado consolidado para defenderse de los agravios de los mexicanos y declaró la necesidad de la eliminación sistemática de todos los yoris que habitaran sus tierras. 

Al mismo tiempo apremió a las diferentes tribus para colocar defensas en los pueblos, en las Guásimas y en el Bacatete, introdujo el uso del caballo y el fusil para toda la tropa, convirtiendo a las milicias indígenas en guerrilleros para todos los terrenos. Esta guerra fue declarada finalmente por ambos bandos en 1825, y los enfrentamientos comenzaron de nuevo en los alrededores del Bacatete, donde los yaquis se fortificaban para de ahí lanzar incursiones contra los diferentes poblados y las rutas utilizadas por los blancos.
Indígena mayoAnteriormente, los españoles y los estadounidenses habían empleado una táctica que dió muchos frutos en las Guerras Apaches: utilizaron a exploradores pápagos (tohono o’odham) para rastrear y emboscar a sus irreconciliables enemigos apaches. Ahora, el gobierno mexicano adoptaba la misma medida, reclutando a indígenas acaxees y rarámuris (tarahumaras) para acorralar a los guerrilleros yaquis que hacían incursiones fuera del Bacatete. 

Esta medida tuvo repercusiones hostiles hacia los ayudantes del gobierno: las autoridades del Gobierno de Arizpe recibieron un día un costal lleno de manos cortadas con señas acaxees, manos que habían sido enviadas por los ópatas del Cerro del Tiburón, en la costa de Guaymas.
Mientras la influencia de Juan Bandera continuaba creciendo, la junta del gobierno sonorense se trasladó a Cosalá, en Sinaloa, y desde allí, el gobernador Elías Gonzáles comenzó a apoyar la causa del cacique José Madrid, quien tenía el apoyo de varias tribus yaquis y mayos, promoviendo el famosísimo divide et impera. Los enfrentamientos entre los mismos yaquis se fueron agravando, llegando a un enfrentamiento en el Río El Fuerte en que Juan Bandera pidió ayuda a los ópatas y mayos para derrotar a Madrid, mientras que éste contó con apoyo del gobierno federal.
A finales de 1827, Antonio Félix de Castro, padrino religioso de Juan Bandera, encabezó las negociaciones de paz después de dos años de alzamiento, y convenció a ambas partes para firmarla con el reconocimiento de Juan Bandera como principal dirigente de la Confederación Yaqui, y aunque el gobierno mexicano se negó a reconocerles como nación independiente, estos seguían ignorando a las autoridades impuestas por los federales y seguían realizando incursiones en las haciendas con el find e hostilizar a los colonos yoris y presionar al gobierno para que devolviera sus tierras.
Última etapa: ocaso de Juan Bandera y la enemistad del yori
La paz, ya de por sí muy frágil, fue rota de nuevo en 1829, cuando tropas federales expulsaron a pobladores de Cocorit y Potam para integrarlas en ejidos y entregarlas a colonos estadounidenses. Juan Bandera declaró el estado de guerra contra México y los colonos yoris, y presto a dar el ejemplo realizó una expedición contra Potam y Cocorit asesinando, quemando y robando ganado, y guió a un ejército de alrededor de 4.000 yaquis a través de los caminos federales, atacando los poblados de El Pinto, Nacozari y Copeche, cerca de Ures y Hermosillo. 

Los ataques a los poblados yoris eran brutales y la mayoría de las veces no se podía atrapar a los perpetradores porque desaparecían en el Bacatete antes de que llegaran las tropas federales. Esta situación fue vivida por la población blanca durante casi dos años, hasta que en 1831, fecha en que se separaron los estados de Sonora y Sinaloa en gobiernos diferentes, el Congreso de la Unión, presionado por la ciudadanía, ofreció el indulto a los yaquis sublevados y aseguró en el mando de estos a Juan Bandera, nombrándolo Jefe de los Yoemé (nombre con que se conocen a sí mismos los yaquis) y General de la Nación, convirtiendo en asalariados a él y a sus tropas y regularizándolos como Ejército Regular Yoemé en conformación de la Segunda Zona Militar.
Distribución de los yaquis en Sonora
Al año siguiente de la pacificación, el gobernador Escalante mandó llamar a conferencia a Juan Bandera a la Zona Militar de Hermosillo, pero al cruzar por El Ronco fue emboscado por hombres de José María Madrid. Bandera dió por asegurado que la trampa había sido tendida por las autoridades federales y como venganza apresó y colgó a los agentes de Madrid en Vicam y Cocorit. Al llegar a Rahum hizo saber a los yaquis sobre el intento de asesinato de que había sido víctima y alistó a las tropas. Avanzó hasta Guaymas, donde se le unieron las fuerzas ópatas de Virgen Gutierrez y en Navojoa los mayos de Jacinto Salvador. El plan era atacar el poblado de Los Álamos, donde se encontraba el 2° Regimiento y rendirlos antes de que el gobernador Leonardo Escalante acudiera en ayuda de los cercados desde Hermosillo.
El ataque a Los Álamos comenzó en septiembre de 1832, resultando en derrota para los rebeldes que se tuvieron que replegar a Choix y de ahí a Guaymas, viéndose acorralados por el 5° Regimiento procedente de Zacatecas y la Columna Angelina que mandaba Leonardo Escalante desde Hermosillo. En Guaymas, los mayos se separaron para internarse en las manglerías de la Bahía de Lobos y de ahí cruzar hasta El Tiburón, donde se refugiarían hasta que pasara la tempestad. Pero Bandera no disolvió sus fuerzas, sino que pretendía rodear a las fuerzas federales y huir por la noche a Torim, donde se habían refugiado cientos de familias yaquis. 

La expedición fue descubierta cuando los yaquis se aproximaban a Soyopa y la persecución duró toda la noche, quedando cientos de rebeldes aislados en los cerros y siendo derrotados por pequeños grupos. Bandera consiguió huir con algunas tropas hasta Torim, donde fue sitiado el mes entrante y derrotado en una semana.
Juan Bandera fue enviado a Hermosillo para ser enjuiciado por la Corte Marcial al ser un General Mexicano, pero el caudillo se arrancó las insignias nada más entrar al edificio y pidió ser juzgado como un forajido, no como un traidor a su patria, sino como un enemigo de los mexicanos y que, en vez de ser colgado fuese fusilado. Dos meses después, Juan Bandera y los Hermanos Gutierrez, Virgen y Dolores, fueron enviados a Arizpe, donde serían ejecutados fuera de su pueblo y lejos de sus partidarios. 

Sin embargo, el espíritu revolucionario e indomable, y la personalidad arrolladora del yaqui Juan Bandera sembró semilla fuerte en la mentalidad del pueblo yaqui, que nunca cedió un ápice en su lucha por la pertenencia de sus tierras ancestrales. Con el tiempo otros caudillos imitarían a Juan Bandera, como Cajemé -de quien hablaré en otro artículo -y llevarían la lucha que parecía insípida y a todas luces ineficaz y sin sentido -muchos de los colonos blancos no se explicaban el por qué de la terquedad del yaqui, cuando de las decenas de tribus cahitas, ellos y los mayos eran los únicos que no se asimilaban a la Federación Mexicana -a un enfrentamiento idealista que vería su fin después de un siglo de la muerte de Juan Bandera

patronos de 8 pueblos yaquis y entrada de los espaÑoles al yaqui

santos patronos de los yaquis
Vícam (la natividad del Señor), 
Pótam (Santísima Trinidad),
 Tórim (San Ignacio de Loyola),
 Rahum (La Ascensión del Señor), 
Bácum (Santa Rosa de Lima),
 Huírivis (Santa Bárbara),
 Cócorit (Espíritu Santo) y 
Belem (San Miguel Arcángel).



En 1533, cuando los españoles lluegan por primera vez a Territorio Yaqui, escuchan una voz como trueno, de indio erguido,  altivo y retador que adelantándose a los demas traza con su arco y flecha una raya, se hinca y con la mano derecha coge un puñado de tierra y lo esparce por los aires…
 Con esta actitud  ceremoniosa advierte:
“Si pasan esta raya que hemos trazado serán hombres muertos”.
Esta fue la primera de las incursiones que los españoles realizaron a territorio yaqui y también el inicio de una relación hostil que impidió el sometimiento de los yaquis a las leyes de la Corona.

yaqguerra
Este singular encuentro marca elementos fundamentales que hasta hoy permanecen, como la autodeterminación y la libertad de ejercer su soberanía territorial y organizativa, aspectos de las que nunca se les pudo despojar a pesar de políticas destructivas y guerras de exterminio.
Después de esta definición territorial marcado por los yaquis en el primer encuentro, sobrevino en poco tiempo el primer conflicto bélico entre la tribu y los españoles capitaneados por Diego Martínez de Hurdaide, quien sufre la peor derrota de los peninsulares en la Conquista de la Nueva España.
De este episodio surge un hecho poco común: los vencedores proponen una negociación de paz y colaboración.
El yaqui Ania Baá Lu Utek y cuatro mujeres son enviados al encuentro del capitán español derrotado a negociar la no agresión de ambas partes y el respeto de la soberanía territorial a la nación yaqui.
Inmediatamente después, en 1617, llegan los primeros misioneros jesuitas, Andrés Pérez de Rivas y Tomas Basilio, quienes impulsaron uno de los cambios mas profundos en la vida de los yaquis.
Así inicia la verdadera conquista, la espiritual y cultural. Se propicia una mayor integración al conformar 80 rancherías en 8 pueblos principales: Vícam (la natividad del Señor), Pótam (Santísima Trinidad), Tórim (San Ignacio de Loyola), Rahum (La Ascensión del Señor), Bácum (Santa Rosa de Lima), Huírivis (Santa Bárbara), Cócorit (Espíritu Santo) y Belem (San Miguel Arcángel).Transcurrieron 123 años, aproximadamente, de tranquilidad y de paz hasta que en 1740 brotan los los primeros manifiestos de inconformidad en contra de los sacerdotes y del propio gobierno colonial, generando enfrentamientos que daban una clara idea de que la tribu ejercía un completo poder sobre sus ordenanzas y autoridades.
Además surgen jefes yaquis como Juan Ignacio Jusacamea (Muni).A partir de este episodio, la autoridad de la Nueva España da un trato más cauteloso e inteligente a la tribu yaqui. Se prolongó de nuevo una tregua de aproximadamente un siglo, hasta 1840 cuando surge la figura de Juan Ignacio Jusacamea, nacido en Huírivis y conocido también como Juan “Bantea”, quien proclama la independencia de los territorios autóctonos, promoviendo iniciativas para integrar una especie de confederación india que defendiera los derechos de los indios frente al yugo español, principalmente del poder que ejercían los sacerdotes católicos sobre los indios.

Este alzamiento marca la constante e incesante lucha de la tribu, primero en contra de los colonizadores españoles y después con los mestizos mexicanos que siempre han ambicionado estas tierras, hasta llegar nuevamente a la etapa en que la tribu vuelve a pronunciarse sobre el respeto a su autonomía territorial y de gobierno, ésta vez a través de un nuevo dirigente, José María Leyva Pérez “Cajeme”, viviendo una de las etapas de mayor auge económico y de organización política, fortaleciéndose de esta manera todos los elementos que le dan cohesión y fortaleza para la defensa de las embestidas del Yori.

Muerto Cajeme en 1887, surge en la Sierra del Bacatete otro caudillo, Juan Maldonado Washuechia “Tetabiate”, quien al frente de un gran número de yaquis retoma la lucha por las demandas ancestrales de autonomía y territorio.En 1887 yaquis y federales firman la paz en la estación de ferrocarril de Ortiz.
En la “Paz de Ortiz” participaron políticos, comerciantes e intelectuales por parte del yori. Del lado yaqui firmaron Juan Maldonado y sus lugartenientes Julián Espinosa, Loreto Villa, José León y Juan Masoleo, entre otros hombres que protagonizaban la guerra de guerrillas contra el gobierno de Porfirio Díaz.La tregua dura dos años, aproximadamente, hasta que estalla la impotencia y el coraje pues todo seguía igual. 

En este ambiente de recelos se desencadena una de las batallas más sangrientas de que tenga memoria, la Batalla de Masocoba (1900) golpe final a la guerrilla de la tribu, según el gobierno, pero sin duda el inicio masivo de hombres y mujeres llevados en buques de guerra a otras tierras como Yucatán, Campeche y Quintana Roo, así como al Valle Nacional en el Estado de Oaxaca (léase Kenneth Turner. México bárbaro).Un año después de esta masacre muere Tetabiate en un encuentro con soldados del Ejército Mexicano.
Era el 15 de Julio de 1901, el principio de una nueva era y un nuevo siglo. Tetabiate fue sepultado en el corazón del Bacatete, en el cuartel general de sublevaciones yaquis.Después de la muerte del caudillo, la responsabilidad recae en Juan María Sibalaume, como general de las fuerzas yaquis sublevadas en la sierra, y capitaneadas por Lázaro Bule en el Bacatete, José Cuamea en Torocobampo y José Wicha en Bachomobampo. Estos a su vez controlaban grupos que se ubicaban en los puntos estratégicos de la Sierra y desde ahí toman acciones de resistencia ante los embates del Ejercito Mexicano.

Esta guerra de guerrillas duró casi todo una década, hasta que se manifiestan los primeros síntomas de un problema social más grande, la Revolución Mexicana, un parte aguas en la vida política,  organizativa, económica y social de la tribu yaqui. La fe puesta en los cambios promovidos por el derrumbe de la dictadura, obligó a los jefes yaquis a participar no sin antes anticipar las demandas de siempre.
Por tal razón, José Ignacio Mori, Luis Bule, Luis Matuz, José Amarillas, Agustín Castillo, Manuel Pluma Blanca, Antonio Castillo, José María. Matuz, entre otros, se enlistaron en las fuerzas revolucionarias al mando del Gral. Álvaro Obregón y que posteriormente conformaron las fuerzas auxiliares del ejército mexicano.